Yo no soy Chef

Ni creo que lo sea nunca…

Lo siento, quizás me estoy metiendo en camisa de once varas, pero no puedo evitar hablar de este ‘fenómeno’ que estamos viviendo hoy en día.

Ahora los niños no quieren ser futbolistas. Quieren ser ‘chef’. No, cocinero, no. Chef. ¿Cómo les ha entrado esa idea en la cabeza? ¿Quién se la ha enseñado?

¿Y qué significa ser ‘chef’?

Aún recuerdo allá por los años 90, cuando el Sr. Adriá empezaba a despuntar a nivel mundial. Cuando el Sr. Arguiñano bajaba a la tierra de los mortales platos que iban un poco más allá de las recetas de Simone Ortega. Una generación de jóvenes nos enganchamos a la cocina. Era el momento en el que nuestra cocina se hacía mayor. Evolucionaba. Se ponía a la par de la cocina francesa. La convertíamos en algo más que ir de restaurante.

Y muchos soñábamos con emular esos platos que veíamos en la tele o probábamos en los restaurantes, y ¿por qué no?, incluso hacer algo mejor. Soñábamos con cocinar, con ser cocineros, con todo el significado de esa palabra. Con todo lo que obligaba, sabiendo que iba a ser un camino muy duro, largo y sufrido. Quizás por eso me decanté por hacer una ingeniería…

Los hubo que soñaban con ser Ferrán Adriá, con hacerse ricos, sin enfrentarse a un kilo de patatas. Y cuando les ponían delante del saco entero en la Escuela de Hostelería salían por patas.

Pero nadie decía que quería ser ‘chef’. En cambio ahora, ser ‘chef’ es tener glamour. Es salir en la tele, tener portadas en las revistas y los periódicos. Es ser famoso casi menos por sus creaciones que por su efecto mediático. Casi menos por su cocina, por sus conocimientos o su capacidad de trabajo, que por saber seguir un guión donde la cocina brilla por su ausencia, donde lo importante es todo lo que circunvala a la cocina, a ser posible sin meterse en ella.

Cuando un niño dice que quiere ser futbolista, sabe a lo que se enfrenta, lo conoce. Lo ve todos los días. Entrenamientos, ejercicio, preparación, lesiones… y si la suerte acompaña, jugar. Cuando un niño dice que quiere ser ‘chef’ sólo ve lo que la tele le enseña. Nadie le muestra los sacos de patatas, los kilos de cebollas, la cantidad de acciones monótonas y repetitivas que se deben llevar a cabo en una cocina cada día, las horas que hay detrás de un sueño, que, como en el mundo del fútbol, sólo está al alcance de unos pocos.

Tampoco nadie les dice que por cada restaurante con estrella Michelín hay doscientos bares de carretera, restaurantes de polígono, locales de menú del día, donde la acción más ‘glamourosa’ del día es echar el bistec en la plancha, acción que se repetirá probablemente unas doscientas veces por servicio. Y nadie les cuenta que ese es el camino que inevitablemente les queda a muchos que soñaron con crear sus propios platos, pero que a final de mes tienen que pagar sus facturas como todo hijo de vecino.

Y nadie les habla de la presión que se sufre en cada servicio, proporcional al número de comensales y a la mala leche del equipo que tengas a tu alrededor, jefe incluido. Ni de la estructura prácticamente militar que se debe mantener en una cocina para que ésta funcione como un reloj. Ni de los gritos que se derivan de todo esto. Ni de que hay que ser muy fuerte mentalmente para mantenerse en pie cuando las comandas se acumulan y tu cabeza echa más humo que la freidora.

Todo esto hace que el oficio de cocinero sea uno de los más sacrificados que existen. Y también de los más ingratos, ya que es poca la gente que valora todo el esfuerzo que hay detrás de esa puerta que nunca se traspasa en los restaurantes, especialmente cuanto más humilde sea el local.

Por todo ello yo declaro oficialmente que NO SOY CHEF. Y a duras penas soy cocinero, aunque sé que no me duelen prendas si hay que fregar, pelar patatas, llorar con las cebollas…

Por favor. Señores de la tele. Profesores y directores de las escuelas de cocina/hostelería. Enseñen a sus televidentes y alumnos a ser cocineros, a valorar el esfuerzo, a sufrir, a conocer los sacrificios, a luchar por sus sueños, a dejarse la piel por ellos…

Y a lo mejor, en algún momento, alguno de ellos llegará a ser Chef.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *